“Trabajé con el Dr. Alfonso García Robles a principios de la década de 1980 en un proyecto sobre tecnologías duales para la Fundación RIO [Remodelación del Orden Internacional]. Fue poco antes de que él recibiera el Premio Nobel de la Paz en 1982. Lo recuerdo como un hombre tranquilo y amable, pero con una enorme determinación por crear un mundo mejor y seguro, libre de las armas nucleares. Hablaba suavemente, pero sus palabras proyectaban gran fuerza. Su logro más memorable fue el Tratado de Tlatelolco, para mantener las armas nucleares fuera de América Latina. Este tratado también sirvió como modelo para las zonas libres de armas nucleares en muchas otras regiones del planeta. México debe recordar siempre con admiración y orgullo a este gran ciudadano del mundo.  Sinceramente deseamos que el nuevo gobierno mexicano sea un decidido defensor del Artículo VI del Tratado de No Proliferación, así como del nuevo Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, continuando, de esa manera, con ese gran ejemplo que México le dio al mundo con el Tratado de Tlatelolco.”